La ex mentora de Mahani Teave recorre su propia historia y nos cuenta cómo una concertista y profesora de excelencia del conservatorio de la UACH llegó a enseñar a niños de la Escuela de Música de Isla de Pascua.

Fotos: ONG TOKI

Era el 1 de enero del 2014 y la pianista y profesora del conservatorio de la Universidad Austral de Chile, Ximena Cabello, recibía una llamada de una de sus más amadas ex alumnas y amiga, Mahani Teave. En ella le contaba que la Escuela de Música y de las Artes de Rapa Nui quedaba sin profesora de piano.

-Tía Xime, ¿Le gustaría venir a enseñar a los niños a la Isla?

No era la primera vez que le extendía esa invitación, pero era ésta vez cuando tenía las condiciones de vida para hacerlo. Fue una de esas encrucijadas que cambian el destino.

¿Qué fue lo que determinó que se fuera a vivir a la Isla?

La primera vez que vine a la Isla fue algo muy especial. Cuando Mahani se tituló, me dio una tarjeta que decía “Nos vemos en la Isla” y adentro venía un pasaje aéreo. Antes yo había querido venir, pero no tenía las condiciones. Pero ese verano del 2002 vine y estuve 11 días compartiendo con ella. Y me enamoré, la Isla es mi mundo natural. Hicimos muchas cosas juntas, estuvimos en la naturaleza, durmiendo a pleno aire, recuerdo que vimos un arcoíris de luna… después de todo eso me costó mucho volver a la civilización.

¿Cuándo comienza su colaboración con la Escuela de Música?

Mahani ya tenía la idea de formar una Escuela de Música…  para ella acostumbrarse a Valdivia fue muy duro y no quería que otro niño pasara lo mismo. Este anhelo que tenía se fue poco a poco materializando y avanzando en las distintas etapas, ella fue encontrando caminos para recibir donaciones de pianos, que fue lo primero que hubo acá en la Isla. Y cuando se consiguió un dinero en el consejo de la música estuve a punto de venirme, pero no pude. Sin embargo, vine varias veces a hacer talleres para los niños, en enero del 2012 y julio del 2013 y perfeccionamiento docente a la profesora que se vino a trabajar con los niños.

¿Cómo fue el proceso de dejar todo en Valdivia?

Bueno, le pregunté a mi compañero de vida y me dijo “Por un año no más”. Lo conversé con mis hijos también. Tenía alumnas que son como mis hijas, fue muy fuerte separarme de ellas, pero la verdad es que este desafío de seguir sacando adelante la Escuela de Música en la Isla fue algo que me fascinó. Por otro lado, yo me estaba retirando, tenía media jornada en el conservatorio. Aproveché esa coyuntura y me vine sola, sin mi compañero.

¿Cuáles han sido los beneficios de una decisión como ésta?

La parte hermosa de estar acá es sentir que uno realmente está ayudando, sistematizando la enseñanza del piano en el conjunto de la Escuela y que tiene cada vez más, miras profesionales, donde acogemos niños con aptitudes y los potenciamos, con sistemas pedagógicos y académicos organizados. Cuando yo llegué ya tenía un profesor de violín y ukelele, había piano, era ya un centro de educación musical. Y yo creo que hay niños con grandes aptitudes musicales. Hay personas con especial necesidad de música, darle la oportunidad es hacer feliz a un ser humano… si ese niño no desarrollara sus talentos, lo truncaríamos.

Ximena Cabello y Mahani Teave ONG TOKI

El desarrollo instrumental debe iniciarse muy temprano, ojala a los 5 ó 6 años. Y no es posible pensar que a esa edad los niños tengan que emigrar de la Isla para que puedan acceder a educación musical. Esa es la meta, hacer que esta escuela ofrezca esa oportunidad. Lógicamente hay después caminos de perfeccionamiento, pero somos la primera etapa.

Otro plus es que este pueblo es muy musical, altamente sensible y dotado. Y son muy receptivos a otros mundos, otras músicas, otros instrumentos. Se abren a un mundo de goce musical, de altísima calidad, llega hasta las profundidades del alma. Acá cuando hay conciertos es impresionante la recepción de la gente y los niños. Hay una apertura natural a los niños y la música.

Y ¿Cuál ha sido lo difícil de esta decisión?

La parte que cuesta es por supuesto la separación de la familia, de los hijos, los nietos, los hermanos. Estar lejos de mis ex alumnos, pero ellos siguen escribiéndome y si puedo les ayudo como sea. No es fácil eso. Pero yo siento que estoy en un paraíso natural, el mundo de las cosas esenciales está acá.ONG TOKI Piano

Una mujer de amplios talentos

La querida tía Xime, como le llama casi todo el mundo en la Isla no sólo es una destacadísima intérprete en piano, es además una de las que ayudó a rearmar el conservatorio de música de Valdivia tras la dictadura militar. Además de música, ella estudió psicología y egresó de ambas carreras de la Universidad de Chile con honores. Vivió casi 13 años vivió en Alemania y allí no sólo siguió su carrera de pianista, sino además se perfeccionó con grandes maestros. Se ha presentado en diversos escenarios del mundo.

¿Por qué se hizo pianista?

Porque la música era tremendamente importante para mí. Sin la música no podía vivir. Cuando me di cuenta, decidí dedicarme a esto. Comencé a estudiar piano a los 3 años y medio. Entonces estudiaba en el colegio y paralelamente estudiaba piano. Luego fui al conservatorio de la U de Chile y luego derechamente a la carrera. Aunque no fue una elección fácil, porque además, cuando terminé el colegio ingresé a estudiar psicología. En ese momento había tenido mi primera hijita y a esa altura no podía seguir con ambas cosas. Tuve que escoger y decidí dedicarme al piano.

¿Cuál es su más grande mentora y por qué?

Yo diría que todos mis profesores me ayudaron por el camino a ser pianista y profesora de piano. Ahora yo diría que quien me definió fue mi profesor Rudolf Lehmann, quien era un espléndido pedagogo, yo me sentí muy feliz de que me tomara como alumna. Yo vi la pasión con la que él enseñaba, fui su ayudante y nos hicimos muy amigos. Él era extraordinario y fue fundamental en mi formación de piano y de cómo se enseñaba piano.

Usted fue la profesora de Mahani durante su pregrado en la UACH ¿Cuáles son sus recuerdos de esa época?

Tengo que decir que cada niño es un mundo fascinante y ella es especialmente fascinante. Ella llegó chiquita, de 10 años. Era muy receptiva, sumamente inteligente. Ella aplicaba rápidamente los conocimientos, muy afectuosa y con una capacidad profunda de comunicarse, tenía grandes capacidades que fue desarrollando. Recuerdo que llegó muy tímida y fue desarrollando su caudal expresivo de forma maravillosa. Mahani se integró rápidamente al grupo de alumnas y creo que esa es una condición muy buena de ella, es muy sociable, puede establecer muy buenas relaciones humanas. Ella es una chica con mucho coraje, es muy valiente. La primera vez que llegó a clases a los 10 años llegó sola al conservatorio ¡Y vivía muy lejos! Le tocó viajar sola después y lo hizo con una valentía. Incluso un día antes de dar su examen de grado cumplió el anhelo de andar a caballo… hacía mucho tiempo que no lo hacía. Por ese ejercicio le trajo un tremendo dolor de brazos y ella en silencio, no dijo nada, dio su examen impecablemente y no me enteré de su padecimiento hasta mucho después. Y siempre muy inteligente ¡A los 18 ya estaba titulada!

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¿Cuáles son las diferencias y las similitudes entre los niños del continente y de la Isla?

Los niños son todos niños, a mí me encantan… son los que están a flor de piel, espontáneos, puros, sinceros. Ahora yo diría que los niños de la Isla son más libres, por tanto les cuesta más la disciplina. Y el aprender un instrumento requiere paciencia, perseverancia, disciplina, dedicación, entonces no es tan fácil. Para ningún niño es fácil. Pero por otro lado, como profesor uno va desafiándose ante estas maravillas. Al final, se convierte en un plus, porque los niños lo pasa bien tocando. Acá les encanta tocar en público, es un premio elegirlos para que actúen. Acá lo hacen muy a menudo.

Cuéntenos su mejor anécdota con los niños de la Escuela

Cada día tiene algo divertido, único… Por ejemplo ¡son tan entusiastas! Estoy enseñando un intervalo y les digo ¿Quién conoce la canción arroz con leche?  y ellos en vez de decir yo o algo así, se ponen a cantarla a grito pelado. Hay mucha espontaneidad, mucho goce y ánimo.

 

¿Qué sueña lograr en la Isla?

La meta hacia la cuál vamos es tener una excelente Escuela de Música donde los niños y jóvenes tengan una formación sistemática y de excelente calidad académica.